Mapa Siem Reap a Bangkok

Cruzando la frontera Camboya-Tailandia

Después de tres o cuatro días en Siem Reap en Camboya, ya como que visitar templos budistas comienza a aburrir. Sobre todo cuando uno llega sin haber leído nada sobre la historia de la región y sin siquiera haber visto a Angelina Jolie en Tomb Rider. Lo más chonguero es entonces jugar con los macacos en Angkor Wat, invitarles comida, prestarles la cámara de fotos, simular que se les está haciendo una entrevista de trabajo.

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Agradecimiento a consciencia

Expertos en felicidad dicen que está comprobado científicamente que dar gracias todos los días aumenta el bienestar, no solamente de uno sino también de quienes lo rodean. El agradecimiento tiene que ser a consciencia y no robótico como por ejemplo levantarse todas las mañanas y decir “estoy agradecido por mi casa y mi esposa y mis hijitos lindos”, ese agradecimiento no cuenta porque uno no está haciendo ningún esfuerzo para cambiar de perspectiva.

No pain, no gain.

Lo efectivo es agradecer en situaciones incómodas o un poco jodidas, como por ejemplo mi periplo por Guatemala y Belice.

  • Cuando después de estar caminando tres horas bajo el envolvente e insoportable calor de Tikal me dijeron que ni siquiera sueñe con un iced coffee porque en el parque nacional no hay electricidad, dije:

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Techos en Belize City

Belice es como Ko Samui

Estoy en el aeropuerto de Los Angeles esperando embarcar hacia Belice, otrora residencia del mítico The Real Most Interesting Man in The World, John McAfee.

Soy un ignorante. Lo único que sé de la ex-Honduras Británica es que es un destino para bucear y que las playas son para postal. Necesitaba unas vacaciones y no tenía ganas de viajar hasta el otro lado del mundo y perder dos o tres días en aeropuertos y aviones. Belice está cerca de L.A.

Nuestro colaborador Jashim me acompañará una vez más. Aterrizó esta mañana en Belize City y se pasó el día vagabundeando y cheleando. Me contactó por whatsapp hace unas horas.

– J: You gonna love it
– 1/2d: En serio? Cómo es?
– J: como Ko Samui, Tailandia…
– 1/2d: qué paja!
– J: sí, imagina Ko Samui, ahora quítale los tailandeses…
– 1/2d: Okay
– J: Quítale también los scooters… Quítale la comida buenaza, quítale Chaweng Beach y su bulevar principal, quítale los nightclubs, quítaselo todo! Salud!

Peruchos en Myanmar

Quedaba demostrada la superioridad del organismo de los peruchos

El Lonely Planet Maynmar advierte: “la cocina birmana tiene la reputación de ser aceitosa… uno de los placeres de una auténtica cena birmana es la generosa variedad de platos servidos en una sola comida, algo que podría desafiar a la comida tailandesa.”

Era nuestra segunda noche en el Lago Inle, en Myanmar (o Birmania, o Burma, como quieran) y quizá nuestro décimo día recorriendo el país. Pierre, J, y yoni pacheco habíamos pasado doce horas circunnavegando (en bicicleta) el lago. Sobrevivimos a punta de coca colas y, cuando nos alejamos del pueblo, de las bebidas locales. Nunca pensé visitar un lugar en el que no vendan coca colas.

El pueblo que nos alojaba no contaba con restaurantes como los que conocemos. Los lugares para comer eran extensiones de casas en las que servían no más de tres platos. La selección era pollo, chancho o nada. Pero esa noche conocimos la hospitalidad birmana. Era tarde y ya todos los locales estaban cerrados, pero gracias a Buddha quedaba uno con las puertas entreabiertas.

Entramos.

Pedimos chancho, chancho y chancho. Éramos los únicos clientes. Minutos después de traernos la comida (tres platos con chancho y arroz), el hombre a cargo del comedor, junto con dos mujeres, armaron a nuestro lado una mesa redonda

Peruchos en Myanmar
Pierre sucumbiendo ante la potencia de la cocina Bamar

. Llegaron niños y niñas y se sentaron a la mesa. Era el banquete diario que compartían después de cerrar el restaurante. Seis platos diferentes acompañados de seis guarniciones. Nosotros comíamos en silencio, el hambre no nos dejaba hablar las cojudeces de siempre. De pronto alguien posó un plato sobre nuestra mesa, luego otro, y otro más. Esta bonita familia decidió adoptarnos aquella noche y, a pesar de no compartir el idioma, nos hicieron sentir en casa. Algo que nunca olvidaremos es la hospitalidad de la gente de la gran Burma (o Birmania, o Myanmar).

Al día siguiente partimos en canoa en busca de gatos amaestrados. Partimos antes de que saliera el sol, y desde ese momento quedaba demostrada la superioridad del organismo de los peruchos. J y yo sanos y fuertes como siempre, mientras que Pierre, habiendo crecido bebiendo agua Perrier y escuchando a Nana Mouskouri en Bruselas, se doblegaba (literalmente) frente al poderío de la cocina birmana.

(Lo mismo ocurrió en la India: los peruchos nunca fueron derrotados… Delhi Belly? Jamás!)

Pensando visitar Lima? Escucha esta sinfonía!

Ayer jueves comenté que quería ir de visita a la gran Lima… esto fue lo que me contestó en mensaje de audio el siempre atento Perucho D Pura Cepa (también conocido como “Fresa”).

Un día cualquiera en el cruce de las avenidas Tomás Marsano y Roca y Bologna. Viva!

Las geniales fotos que muestra el video son unas postales que nos obsequió nuestro colaborador Pedri allá por el año 2007: Lima * Peru.