Una más del país de las maravillas: Obesidad Saludable

Bueno, qué decir. Una raya más al tigre en el país que usa el tiempo libre en consumir fast food y reality TV y debatir infinitamente sobre el color de un vestido.

El año pasado se publicó el siguiente artículo en time.com.

Lo curioso de esta situación es que el estudio intenta probar que no existe la obesidad saludable. Repetimos: se tuvo que armar un estudio para PROBAR que no existe la obesidad saludable. Es decir, la lógica, la deducción, la simple observación anecdótica diaria no fue suficiente. En temas de perder el tiempo en huevadas, los gringos siguen siendo campeones mundiales.

Todo está patas arriba. El que enuncia una hipótesis alucinada después de una sobredosis de prozac y lipitor (por ejemplo: existen obesos saludables) es quien debe demostrar con argumentos lógicos (y además sustentados por pruebas robustas) que su balbuceo no es una pichulada sino la realidad. No al revés.

Nosotros no podemos declarar “John Lennon y El Choclito están vivos; viven escondidos en algún rincón de África” y demandar que quienes duden de nuestra declaración prueben lo contrario. (Noten que lo mismo sucede con el tema religión).

Otro argumento inane en defensa de la obesidad saludable es “está bien, la obesidad NO es saludable, pero si les decimos a los obesos que SÍ pueden ser obesos y a la vez saludables, ayudaríamos con el autoestima, lo que al fin y al cabo mejorará la calidad de vida de los gordos y, quién sabe, también su salud.”

Ay Estados Unidos! Si no fuera por las visas F-1 y H-1, este país sería ya I Am Legend.

Niños obesos escuchen: el 95% de sus padres creen que se ven lindos!

Chibolos photoshopeados para no parecer tan gordos
Chibolos photoshopeados para no parecer tan gordos

Algunos datos sobre la epidemia de obesidad en el país de los gordos (si no sabes a qué nación nos referimos, click aquí):

  • Niños obesos, edad 6 a 11 años: 7% en 1980, 18% en el 2012
  • Adolescentes obesos, edad 12 a 19 años: 5% en 1980, 21% el 2012
  • Niños y adolescentes obesos o con sobrepeso: por lo menos 33% (año 2012)
    (fuente: Centers for Disease Control and Prevention)

No hay que ser genios para reconocer que la causa es la combinación de comer comida chatarra en exceso, ver televisión y jugar videojuegos en exceso, no hacer deportes (o hacerlos sin el menor esfuerzo), y tener como ejemplo a tus padres que hacen todo lo que acabamos de mencionar.

Para nosotros en cojudeces.com, no hay nada peor que la flojera y la decadencia (ver la praxis antidecadencia).

Y bueno, no debería sorprendernos que, así como los pobres niños ven a sus decadentes progenitores como si todo estuviese OK no problem y normal y hasta incluso good-looking, lo mismo sucede cuando los papás ven a sus mini-me. Este artículo de The Washington Post (click aquí) describe la situación. Quizá lo más curioso es que la percepción de los papás no es estática, sino que se ha ido deteriorando al compás de la sociedad gringa. Durante los últimos veinte años, la probabilidad de percibir a los hijos apropiadamente se ha debilitado 30%.

Otro de los problemas hoy en día en la sociedad más caprichosa y engreída del planeta es que usar el calificativo “gordo” (“fat”) es una ofensa… y no solamente contra el individuo con el problema de peso, sino contra las normas de buena conducta. La palabra fat solamente se puede utilizar en conversaciones privadas y sin alzar mucho la voz. Una cojudez, Estados Unidos, una gran cojudez.