Biohacking: 599 días de duchas heladas

 

El 8 de enero del 2015 comencé a ducharme con agua fría. Realmente fría. Lo hice sin ningún objetivo en particular aparte del de la auto tortura. El día de hoy se cumplen 599 días de duchas frías diarias. Solamente cuando me atacó la influenza dejé la ducha fría; fueron uno o dos días en los que sentí que el riesgo de muerte era serio.

Nunca pensé en los beneficios fisiológicos que han sido explicados innumerables veces en la web, revistas, y entrevistas. Lo hice simplemente por dos razones ingenuas o irracionales: 1) mi abuelo, ejemplar de alta productividad y disciplina, se ducha únicamente con agua fría y pensé que ahí se encontraba el secreto del éxito, y 2) vi el documental BUD/S Class 234 donde los futuros Navy SEALs están constantemente en el agua frígida del Pacífico y me dije “si ellos aguantan hora tras hora de surf passage y tortura, por qué yo no podría ducharme con agua fría?”

Hoy, con 599 días de shocks helados, presento los beneficios en español y sin tecnicismos.

Claridad mental

No sé por qué será, pero mi mente no funciona igual si no empiezo el día con una ducha bien fría. Es como si el agua helada rescatara un mayor número de neuronas del letargo y la pesadez y las mantuviera alertas por 12 horas por lo menos.

 

Energía y excitación

El contacto del agua helada (o fría, si estamos en el verano) con la piel es traumatizante y a la vez excitante. Con el tiempo, el trauma se desvanece y solamente queda la excitación. La excitación se convierte en energía productiva.

 

Recuperación post entrenamiento

Tengo un entrenador personal que ha logrado que exclame la misma frase al salir del gym que cuando salía de los casinos de Lima: “nunca más vuelvo, CSM!” La ducha helada me ayuda no solamente a enfriar el cerebro sino también desinflama los músculos y articulaciones y ayuda a recuperarme a tiempo para la siguiente sesión de HIIT.

 

Biohack: Cambio De Estado

Este es el beneficio más importante de todos y el que he descubierto hace poco. Cuando sé que necesito hacer alguna tarea importante pero no tengo ganas o estoy pensando dejarla para más tarde, la solución es cambiar de estado. Hay tres tácticas para cambiar de estado: 1) la más efectiva es hacer ejercicio intensamente, por ejemplo, una sesión de crossfit, 2) la menos efectiva es cambiar de ambiente, por ejemplo, ir a Starbucks o a una biblioteca, y 3) la más breve pero efectiva es posarse bajo el chorro helado durante cinco minutos. Les recomiendo probar las tácticas 1 o 3 la próxima vez que quieran dejar para mañana lo que pueden hacer hoy. Biohack total.

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