Agradecimiento a consciencia

Expertos en felicidad dicen que está comprobado científicamente que dar gracias todos los días aumenta el bienestar, no solamente de uno sino también de quienes lo rodean. El agradecimiento tiene que ser a consciencia y no robótico como por ejemplo levantarse todas las mañanas y decir “estoy agradecido por mi casa y mi esposa y mis hijitos lindos”, ese agradecimiento no cuenta porque uno no está haciendo ningún esfuerzo para cambiar de perspectiva.

No pain, no gain.

Lo efectivo es agradecer en situaciones incómodas o un poco jodidas, como por ejemplo mi periplo por Guatemala y Belice.

  • Cuando después de estar caminando tres horas bajo el envolvente e insoportable calor de Tikal me dijeron que ni siquiera sueñe con un iced coffee porque en el parque nacional no hay electricidad, dije:

“estoy agradecido de que se mantenga este parque lo más natural posible, sin modificaciones que sigilosamente dañan el hábitat de tantos animalitos”

  • Cuando en ese mismo parque un borracho y su compañero me invitaron a retirarme (“regresa a tu país cerote HDP!”), dije:

“estoy agradecido por haber ampliado mi vocabulario”

Y se hizo la luz en Isla Flores, Guatemala (izq.: señora amable, der.: colaborador Jashim)
  • Cuando finalmente escapé de Guatemala pensando que en Ambergris Cay en Belice reanudaría mi preparación física nadando un kilómetro diario y descubrí que no es posible nadar más de veinte metros sin toparse con algas o sin que la profundidad cambie abruptamente de tres metros a treinta centímetros, dije:

“estoy agradecido por no poder nadar porque esto me forzará a salir a correr una milla diaria, como lo sugirió mi entrenador”

  • Cuando salí a correr por la playa y cada cincuenta metros había un perro suelto dispuesto a hacerme revivir la lectura de Los Cachorros (de Vargas Llosa), dije:

“estoy agradecido por cojudeces.com”

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