El desapego se respira en todas las entidades gubernamentales, no importa de qué país se trate. En la ventanilla:
– Hola, quisiera una visa temporal.
– Cómo no, deme sus documentos: aplicación, fotos, pasaporte.
– Aquí tiene.
– Gracias… un momento, dónde está su I-94?
– Mi I-94? La dejé en casa, pero ustedes para qué la necesitan.
– Lo siento, sin la I-94 no puedo procesar tu petición. ¡El siguiente!
– ¡Cómo! ¡Espere, para qué necesitan la I-94 si yo quiero la visa para ir a CANADA!
– La I-94 prueba que usted se encuentra como inmigrante legal en Estados Unidos…
– ¿Y…?
– Sin la I-94 no sabemos si piensas regresar a los EE.UU. ¡El siguiente por favor!
– ¡Y qué tiene que ver la I-94 con eso! Para regresar a EE.UU. necesito la visa, y aquí está pegadaza en el pasaporte, ¡mira!… además la página web del consulado no menciona este requerimiento de la I-94… y además no me vas a hacer manejar otra vez en el tráfico de mierda de Los Angeles por un papelito que no te sirve de nada…
– ¡El siguiente!
– Señor hagáse a un lado por favor, yo soy el que sigue.
– Disculpe.