La turbiedad del agua "premium"

El siguiente paso: vender agua "premium" para ducharse. (Modelo: Dita von Teese)

El siguiente paso: vender agua "premium" para ducharse. (Modelo: Dita von Teese)

Anoche tuvimos una cena con el presidente de una fundación enfocada en proveer ayuda en casos de desastres naturales y de promover el pensamiento científico. Escogimos un fino restaurante de carnes en Westlake Village, California: Mastro's Steakhouse. 

Antes de sentarnos para cenar, bebimos cocteles en la barra. Un tipo inteligente, carismático y apasionado que libaba un Bombay Gin & Tonic mientras nos contaba, apesadumbradamente, acerca de la ayuda que la fundación está proporcionando a las víctimas del terremoto en Nepal. "Una tragedia", decía, "mis pensamientos están con todas las familias Nepalesas". Luego pasamos a hablar de temas de biznes, específicamente sobre economía (nosotros gestionamos el portafolio de inversiones de la institución) y las maneras de expresar ciertos principios o valores morales en el portafolio.

"No quiero saber nada de compañías de armas o de logística de guerra", dijo. No se preocupe señor presidente, le dijimos, nosotros compartimos los mismos principios: cero acciones y bonos de la industria de destrucción masiva (los gringos le llaman la industria de "defensa"). "Muy bien, muy bien... tampoco debemos invertir en industrias que destruyan el medio ambiente por destruirlo, por ejemplo: minas de oro". Absolutamente de acuerdo, señor presidente, el oro no sirve para nada y minarlo destruye por completo el habitat de millones de animales y otros seres vivos.

"Ah, y también (along the same lines): nadita de compañías que influyan en lo que es calentamiento global. Estoy seguro de que vieron el documental An Inconvenient Truth, de Al Gore." Por supuesto señor.

Finalmente tomamos asiento. El mozo se acercó: "señores, mientras revisan el menú y la carta de vinos, voy a traerles agua. Prefieren agua fresca o embotellada?" Fresca, dijimos. Y para el señor presidente? "A mí me traes una botella de Perrier por favor."

Como diría el Zahir: qué maestro. El agua, H2O, es embotellada y después transportada desde Les Bouillens en el sur de Francia hasta Westlake Village.

Además del par de botellas de Perrier, también se consumieron vinos franceses y wagyu beef importada del Japón.

"Bueno, continuemos con el tema global warming señores financistas..."

P.D.: aquí el link a la página de Perrier. Fascinantemente la historia comienza hace 120 millones de años, pasa por Aníbal, Julio César, el imperio británico, etc. Carajo, a quien se le ocurrió vender agua es un genio del marketing y a la vez un villano.