Dos consejos para tu visita al Gran Cañón

Vista desde el Borde Sur. Todavía quedan algunos turistas, pero por lo menos sirven para transmitir la magnitud del Gran Cañón :)

Vista desde el Borde Sur. Todavía quedan algunos turistas, pero por lo menos sirven para transmitir la magnitud del Gran Cañón :)

Este par de consejos son aplicables al cañón del Colca y al del Pato y todos los cañones de naturaleza geológica.

Thanksgiving llegó y se fue. Los fines de semana largos son escasos en “Corporate America” (suena atorrante el término?) y lo tenía todo preparado: sumergirme en la lectura de Never Let Me Go, novela que acababa de comprar en edición especial de The Folio Society. Sin distracciones. Sin pavo al horno.

Y entonces sonó el teléfono. “Recógeme del aeropuerto en 13 horas. Voy saliendo de Sao Paulo”. “Sao Paulo?” pregunté, pero la voz ya había colgado.

PTM.

Veinte horas después atravesábamos el desierto de Mojave rumbo a Las Vegas. Nos detuvimos a pasar la noche y caminar un rato por el Strip con un par de bebidas en las manos. Al día siguiente muy temprano proseguimos nuestro periplo haciendo una U gigantesca (sur-este-norte) hasta llegar al Borde Sur del Grand Canyon.

Llegamos justo para la puesta del sol. Siendo acompañado por el cojudo de J, la cantidad de romance fue cero absoluto. Pero al menos aprendí mi primera lección.

1.  La mayoría de turistas huye justo después del sunset, dejándonos la mejor luz para tomar fotos

Normalmente no llevo conmigo un trípode. Esto es debido a mi torpeza, flojera y porque no quiero parecer fotógrafo profesional ni un nerd de la fotografía (ojo que fotógrafo profesional definitivamente no soy). Pero bueno, siguiendo con el tema: esta vez sí tenía un trípode a la mano.

Busqué un buen punto panorámico, instalé el trípode, y esperé.

Johnny Pacheco preparando el trípode y la cámara. Los turistas ya fugaron y la luz es como una caricia

Johnny Pacheco preparando el trípode y la cámara. Los turistas ya fugaron y la luz es como una caricia

A medida que pasaba el tiempo y oscurecía, quedaban menos y menos turistas. Y también quedaba menos y menos luz, por lo que necesitaría una exposición larga que sería imposible capturar a mano limpia. Voila: exposiciones de ⅛ a ½ segundos quedaron muy bien gracias al poderoso MeFoto BackPacker.

La segunda lección fue aprendida al día siguiente.

2. Los chocolates Snickers son excelentes fuentes de energía solamente cuando no son olvidados en la maletera del auto

Incursionar en el Gran Cañón de Arizona llega a ser una experiencia impresionante y mágica pero también puede convertirse en un calvario agotador, estremecedor, y literalmente escalofriante si uno olvida tres cositas: a) que el descenso es a propia voluntad y fácil, pero el ascenso es obligatorio y, carajo, fatigante, b) que cuando cae la noche no se ve nada y hace frío, y c) que los chocolates Snickers son muy nutritivos cuando se consumen, no simplemente cuando se compran y se los olvida en el auto.

El lado amable de ese pequeño infierno que vivimos fue que el ascenso es tan empinado y demoledor que hay que ahorrar todo el oxígeno que se pueda. Así que los insultos proferidos por J hacia vuestro humilde narrador no duraron más de doscientos metros del total de 8Km de ascenso.

Para más detalles acerca de nuestra segunda lección, aprendida a 4℃ (40℉), iluminados solamente por un cuarto creciente de luna, mantente al tanto de nuestros próximos posts.

Esta foto la tomé momentos antes de abrir mi mochila y descubrir que no había ni un solo Snickers

Esta foto la tomé momentos antes de abrir mi mochila y descubrir que no había ni un solo Snickers