Ni soltero ni viudo ni divorciado - Episodio IV

4 de julio, miércoles. Desperté sin muchas ganas (como siempre), caminé a la sala y quedé tirado en el suelo, oyendo el excelente album de Roger Waters "The Pros and Cons of Hitch Hiking". Curioso cómo Wikipedia describe el álbum como la crisis de la edad media de un huón y de cómo sueña en cometer adulterio, entre otras cosas: The album concept is about a man's midlife crisis and how he dreams of commiting adultery, amongst other things. "Cometer adulterio", no lo pondría de ese modo nunca, demasiado negativo, mucho mejor decir "a quest for meaning and true experience". 9:30am, Clea se levanta de la cama y tiene la grandiosa idea de ir a Venice Beach. "Venice Beach", pensé, "queda cerca del área de operaciones de Kathy... además el lunes me dijo que quizá iría a la playa el 4 de julio..". Vacilé un poco, pero accedí, Venice Beach siempre nos sorprende con algo nuevo.

Llegamos. Gente jugando volleyball en la playa, hippies vendiendo artesanías, locales de tatuajes, músicos ambulantes, contorsionistas, bicicletas, patines, fisicoculturistas, skateboarders, ninfas rubias con tetas de plástico, pintores, en fin, toda la fauna de Venice Beach delante del mural gigantesco de Jim Morrison. Clea caminando delante de mí, incansablemente de un lado a otro hasta que caímos en Mercedes Grill a almorzar. Hasta aquí todo tranquilamente inquieto.

Seguimos caminando, llegamos hasta un grupo de cocodrilos que decían ser jamaiquinos, hacían malabares con un numeroso corro alrededor. Eran chistosos y entretenidos, pero ya Clea y yo nos estábamos aburriendo... sonó mi celular, era Kathy... - Kathy, qué tal? - Hey 1/2d, qué haces? - Estoy con Clea en Venice Beach. - ¡Yo también!

Dejé de respirar por un momento.

- ¿Estás en Venice? ¿Dónde? - Estoy con un grupo de gente: Kevin, Greg y su novia Beth, y mi amiga Steph. - sólo falta Jimmy carajo, pensé. - ¿Y Jimmy? - pregunté. - Jimmy vive en San Francisco... bueno, vengan, qué esperan!!! - Ya! ¿Dónde están? - estaba resignado, al menos Venice Beach no era un mal lugar para descubrir mi telaraña de mentiras.

Me dijo aproximadamente dónde se hallaban. Clea estaba ansiosa por conocer finalmente a Kathy, y vice versa, yo no paraba de reírme de los nervios ni de decirle a Clea que por favor cuidara sus palabras, cualquier descuido y quedaría al descubierto. Yo le advertía y prevenía, pero en el fondo sabía que lo más probable era que yo me delatara.

Dejamos el boulevard y entramos a la playa, buscándolos, pero no los veíamos por ningún lado. !Bien carajo!, me dije. Vámonos. Clea también había desistido y ya nos dirigíamos de vuelta al boulevard cuando Kathy llamó y dijo que entre la sombrilla verde y la roja y el toldo negro y yo volteé a mi izquierda y divisé los mencionados colores a unos 100 metros. "Ya sé dónde están, en dos minutos llegamos", le dije.

Caminaba de la mano con Clea, nos acercábamos poco a poco hacia las sombrillas verde, roja. Los vi. Estaban echados boca abajo, formaban un círculo alrededor de unos aperitivos. Quedé de una pieza, un helado pánico me estremeció y volteé a la izquierda, tratando de escapar. Jalé de la mano a Clea mientras tartamudeaba "tengo sed, Clea, mejor compramos agua primero". Sentí la mano de Clea resistir, y enseguida oí lo siguiente: "demasiado tarde, ya te vieron". Volteé despacio y divisé cinco manos haciéndome adiós. "De la puta madre", dije, "todos me vieron intentar escapar". Sonreí y les devolví el saludo "ah, ahí estaban!"

En la playa

Hice las presentaciones del caso, cuidando mucho de decir solamente "esta es Clea", no había necesidad de especificar su estado civil. Nos sentamos (continuará...)