Ni soltero ni viudo ni divorciado - Episodio II

Treinta y tres disculpas por no publicar estos días, he estado en la luna de paita pensando en las musarañas, pero veamos, intentemos continuar con lo de Kathy. Ella sabe que existe cojudeces.com y si de casualidad entró estos días a visitarnos soy cojudo muerto por haber copiado y pegado el mensaje de su myspace.com en el post anterior. Tendría que dar explicaciones y todo sería tan odioso.Pero continuemos: la segunda vez que vi a Kathy fue a la semana de habernos conocido en aquel café en Santa Monica, en el hipódromo de Santa Anita. Me envió un breve mensaje por myspace.com "unos amigos y yo estamos yendo a Santa Anita este sábado, hay un festival de cervezas además de las carreras, como sé que hay purasangres en tu pasado, pensé que te interesaría, además mis amigos quieren conocerte." Llegué tarde a Santa Anita aquel sábado y sus amigos ya se estaban yendo, excepto Kevin, así que los tres nos quedamos apostando y la pasamos muy bien y nunca se mencionó a Clea. Regresé tranquilo a casa. Tres semanas después ocurrió lo que nunca debió. Kathy había estado estudiando los últimos meses para el examen final de su maestría de profesora de niños especiales, el examen sería un sábado de mayo, y su cumpleaños número treintaitantos esa misma semana, pero el martes. Nuevo mensaje: "Hey mediodiablo por qué no vienes a mi casa este sábado después de mi examen, van a venir varios amigos y nos vamos a celebrar de bar en bar. Trae a Clea." La invitación era para reunirnos a las 6pm donde Kathy, pero Clea tenía cosas que hacer y no se liberaría sino hasta pasadas las 7pm. Clea quería conocer a Kathy y demandó "te llamo y les doy el alcance", yo accedí. A las seis en punto estaba yo arrastrando los pies y con las manos en los bolsillos acercándome al depa de Kathy, levanto la vista y veo en la acera de enfrente a Kevin con una botella de champagne y una caja envuelta en papel de regalo. Sentí mis manos vacías en los bolsillos, "puta madre, su cumpleaños", pensé. Subimos las escaleras que desembocaban en la puerta abierta de Kathy y presencié la algarabía del abrazo, las felicitaciones, y la sorpresa de los regalos; después mi turno y solamente un abrazo y un compungido "felicitaciones pero no traje nada...", interrumpido por un "no te preocupes, no tenías que."

Éramos los tres en el sofá hablando cojudeces, tomando la champaña y apareció Greg en la puerta con cajón de libros entre los brazos y bolsa de regalo sobre los libros, "aquí unos libros K, y el infaltable regalo". Yo fingí estar mirando el televisor apagado. "Y hay otro regalo más..." agregó... yo cambiaba los canales... "aquí está!!!!" Y Kathy lanzó un grito de sorpresa: "JIMMY!!!!" Jimmy había llegado de San Francisco y no veía a Kathy hacía años. Me los presentaron, unos tipazos, todos trajeron regalo. Salimos a la calle.

Primera parada: sushi en Musha, 424 Wilshire Blvd, harto sake para distendernos y hablar un poco de la vida de Jimmy que había pasado por un matrimonio tormentoso, pero ya todo había pasado y quería casarse nuevamente con una mujer a la que le dijo que la amaba por teléfono porque él es muy nervioso y no maneja bien los diálogos y justo después del "I love you" esuchó el tono del fono; ella pensó que se estaban despidiendo y ya había cortado y salud por Jimmy que es tan tierno y por Greg que ya tiene muchos años con su enamorada y anda pensando en pedirle matri y Kathy que pregunta dónde está Clea... todos callados... yo que balbuceo "me va a llamar cuando se desocupe y nos da el alcance", y Kathy que explica "Clea es la ENAMORADA de mediodiablo y tengo tantas ganas de conocerla, baila flamenco." Volvimos a las historias de Jimmy.

Estábamos en el postre cuando suena el celular y es Clea que quiere unirse; yo que andaba medio desencontrado le dije que ya estábamos en el postre y que no valdría la pena manejar 45 minutos hasta el Musha; ella insistió, yo le aseguré que de nada se perdía y que estaría de vuelta en una hora. Eran las 9pm.

Cuando salimos del Musha, visitamos varios bares y en cada uno me tomaba una chela mientras los demás tomaban licor, de modo que cuando llegamos al bar número tres todos andaban eufóricos (mas no insanamente borrachos) y yo solamente estaba relajado y alegre. Era medianoche y yo me había olvidado por completo de mi dulce esposa, el bar estaba oscuro y lleno de gente y ya empezaba a aburrirme, así que me retiré solo a una esquina a observar el comportamiento humano. Al rato se acercó Greg y empezó a hablar, yo no prestaba mucha atención, tan solo divisaba a unos metros al resto del grupo: Kathy bailando entre Kevin y Jimmy, gente que pasaba...

Y fue en ese momento, mitad sueño mitad cojuda realidad que Greg hizo la amable pregunta: "dime, ¿Clea no te presiona para casarte?", yo andaba aburridamente alegre, ya lo dije, y veía a los demás bailando a lo lejos, así que muy tranquilo dije: "No Greg, no hay presión, y es porque ni ella ni yo creemos en el matrimonio". Alea jacta est. Vi lo ojos de Greg fulgurar, me di cuenta de lo que acababa de decir, y traté de atenuarlo "Greg, tampoco es algo muy importante, casarse o no es lo mismo, qué diferencia hace... además tampoco queremos hijos...", pero ya era demasiado tarde. Greg volteó y gritó a todo pulmón: "¡Kathy, Jimmy, Kevin, vengan! ¡Escuchen, escuchen!". Vinieron. Yo sólo sonreía imbécilmente. "¿Qué pasa?", "Mediodiablo tiene a la mujer más maravillosa del planeta: no quiere casarse!" El anuncio de Greg fue seguido por una expresión de júbilo general, Kevin propuso el primer brindis por la ausente Clea "¡Salud por Clea! ¡No quiere casarse!", y yo decía siempre salud y bebía y bebía y pensaba en lo imbécil que estaba siendo porque estos tipos me caían muy bien y quería que fueran mis amigos.

El siguiente par de horas continuaban los brindis por Clea y yo ya había dejado de intentar explicar que el matrimonio era impuesto por la sociedad y por eso no creíamos en él y sólo en el amor que viene de adentro. Yo ya sólo decía salud. La noche moría para mí y caminábamos por 3rd Street Promenade, quería escapar hacia mi auto y lo hice, me despedí rápidamente de todos, en una esquina, mientras Kathy se hincaba frente a Greg y decía "así tienes que pedirle la mano a tu enamorada: no serás tan perfecta como Clea, pero quieres casarte conmigo?".

Manejaba por la 405 y no pensaba claramente, sólo repetía "qué has hecho cojudo, cojudo, cojudo!" y me cagaba de la risa. "¡Ahora cómo vamos a arreglar este mamarracho!" Entré sonriendo a mi depa y en la cama encontré a una Clea que no sonreía. Dijo: "al menos llegaste completo", y apagó la luz sin besarme. Continuará...