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Bueno, la última novedad del escuadrón es que compramos un Volkswagen Rabbit para llevar el evangelio de cojudeces.com a nuevos lares. El sábado concluimos una odisea de semana y media de negociaciones a veces nada placenteras con vendedores de autos, quienes ponen harta presión para que uno tome la decisión y compre el auto en segundos, como si se tratara de la compra de algún minúsculo cachivache; maestros en el arte del acorralamiento. Nosotros seremos cojudos pero no güevones, así que terminamos desesperando a un par de engendros.

Primer Acto - Woodland Hills - Hola, estamos buscando un Rabbit con estas características. - A ver déjenme revisar si tenemos algo en stock que los vaya a satisfacer para que no pierdan tiempo... Sí! Aquí hay uno, color blanco, vamos al estacionamiento para que lo vean de cerca, ya estábamos por cerrar el dealer pero no queremos que se vayan sin el auto que quieren. ("Este c#$%&are cómo pone presión", pensábamos mientras nos acercábamos al Rabbit).

Vimos el auto, nos gustó, y pedimos ir a discutir los números . Aquí fue donde la situación comenzó a acalorarse, el tío nos llevó donde el gerente de ventas, era una oficina grande y el tipo no estaba solo, sino con un equipo de cinco cojudos más: eran mayoría, nosotros no estábamos completos, éramos solamente dos. Nos hicieron tomar asiento mientras ellos permanecieron de pie, lo que nos hacía sentir diminutos. ¡Empezaron a sacar papeles y hacer como si nosotros hubiésemos atracado comprar el carro! Pero como no hemos nacido ayer, ya no nos agarran de cojudos tan fácilmente.

- Espera un momento, antes de tomar una decisión, queremos saber el precio del auto -dijimos. - Yo les voy a dar un buen precio, no se preocupen -contestó el vendedor. - Y ese buen precio es...? - abrimos nuestra libreta para apuntar.

Aquí el chuchen puso una caraza de culo y preguntó agresivamente:

- Díganme, van a comprar el auto o no? -presintiendo que la venta no iba a ser consumada. - Sí, queremos comprar un Rabbit, pero no vamos a tomar ninguna decisión hasta la próxima semana. - Bueno, entonces regresen la próxima semana. - ¿Cómo? Por si acaso uno de los puntos más importantes para nuestra decisión será el precio. - Si no van a comprar nada hoy, no les voy a dar ningún precio. - ¡Qué! ¡No entiendes que para comprar el carro primero necesitamos saber el precio! - Miren, yo soy muy competitivo y les haré un mejor trato que cualquier otro dealer, pero no me hagan perder el tiempo si no van a comprar el auto hoy. - Ah, ahora estamos perdiendo el tiempo? Nosotros pensamos que este era tu trabajo... - Mi trabajo es vender autos, no entretener a la gente. - Muy interesante tu filosofía... tú crees que si vamos a Best Buy y queremos saber cuánto cuesta un televisor, el vendedor nos debería preguntar "van a comprar el tele o no? Porque si no lo van a comprar, pueden ir retirándose de la tienda." - Es otro negocio, es distinto, estos son autos. - Ok, fue un gusto hablar contigo. - Igualmente.

Nos dimos la mano, pensamos "hasta nunca bastardo", y sonreímos.

Segundo Acto - Thousand Oaks Empezamos igualito, con el mismo corralito, pero esta vez el vendedor era más amigable (es decir, menos c#$%&are).

- Hola, estamos buscando un Rabbit con estas características. - A ver déjenme revisar si tenemos algo en stock que los vaya a satisfacer para que no pierdan tiempo... Sí! Aquí hay uno, color blanco, vamos al estacionamiento para que lo vean de cerca, ya estábamos por cerrar el dealer pero no queremos que se vayan sin el auto que quieren. - En realidad queremos uno de color negro. - También podemos conseguir uno negro, pero mi consejo amigos es que se lleven el blanco, es precioso! -claro, porque lo tienes en stock y quieres deshacerte de él, pendexo. - No, vamos a tu oficina y veamos qué podemos hacer para conseguir el auto negro. - Cómo no, vamos.

Discutimos precios con mucha tranquilidad, este tipo no salió con las cojudeces de Woodland Hills. Todo iba bien hasta que pasamos al tema del trade-in.

- Mira, tenemos un Civic del 2000, cuánto nos das por él? -Nosotros habíamos revisado Kelley Blue Book y sabíamos que el valor que el dealer debía darnos andaba por los $5,500. - Cómo no, veamos qué nos dice el blue book -entramos a www.kbb.com-... a ver, me dices que es del 2000, dos puertas, automático, etc... y cuántas millas tiene? - 126,000. - Wow, 126,000 es bastante.

Llegamos al punto en el que se debe escoger la condición del auto: Excelente, Buen Estado, Aceptable, y Hasta el Culo. Nuestro querido Civic está en Buen Estado, pero el c#$%&are del vendedor dijo lo siguiente:

- Con 126,000 millas el auto no puede estar en buen estado, digamos que está Aceptable. - ¿Por qué asumes que está Aceptable si ni siquiera has visto el carro? - protestamos- Si quieres, vamos a verlo, está afuera estacionado. - No hay necesidad de verlo amigos, con ese millaje el mejor estado que un auto puede tener es Aceptable. - ¿Tú crees? - Definitivamente. - ¿Y entonces por qué crees que kbb.com, que se especializa en tasar autos desde hace décadas nos está dando la opción de escoger Excelente, Buen Estado, Aceptable, etc? - Créanme, con ese millaje el estado es Aceptable o peor. - Bueno pues, veamos de todas maneras el valor que nos da kbb.com.

El valor era de $4,700 por un auto Aceptable y $5,500 por uno en Buen Estado. Ambos valores salieron en pantalla, el vendedor dijo:

- Ok, por un auto como el suyo, lo máximo que podrían pedir sería algo así como... - ¿Algo entre $4,700 y $5,500? -completamos. - No, diría más bien algo entre $3,000 y $4,000. - ¡Qué! Acabamos de hacer la tasación juntos, hemos atracado tu argumento de que el estado de nuestro carro así a ciegas es Aceptable, kbb.com nos da un valor de $4,700 y tú tienes la concha de decir que el precio estaría entre $3,000 y $4,000!!! - Es que tienen que comprender que es un auto viejo y con harto recorrido. - Mira, entendemos que tú estás en este negocio para ganar plata, pero no nos trates como cojudos. No vamos a discutir contigo este tema, es evidente que nunca llegaremos a un acuerdo. Mejor olvidemos que hemos tenido esta conversación y discutamos el precio del Rabbit.

Esta discusión nos puso de mal humor, así que a pesar de que nos dieron un muy buen precio en Thousand Oaks, no compramos ni un maní.

Final El último día de nuestro periplo dimos con dos dealers muy educados y aparentemente honestos, uno de ellos incluso nos deseó buena suerte al ver que el precio que nos ofrecían en el otro lugar era difícil de creer ("buena suerte muchachos, espero que no los estén estafando"). Así que nos sentimos contentos, creemos haber hecho un buen negocio, aunque quién sabe si no nos agarraron de güevones. Pero cómo nos hicieron renegar los primeros malditos, Clea nos acompañó al dealer de Woodland Hills, y a la salida dijo "¡nunca más los acompaño!".