Puertas

Agradeceríamos que alguien hiciera un estudio acerca de la distancia máxima que se requiere (o sugiere) para que, cuando dos o más personas tengan que pasar por la misma puerta, la primera la sostenga cortésmente abierta. Esto solucionaría muchos malentendidos y nos permitiría distinguir a los maleducados de los corteses, distinción que, dadas las condiciones actuales, es imposible de determinar porque hay dos fuerzas que tiran en direcciones opuestas: 1. Nos irrita que el imbécil de adelante no nos ayude con la puerta, que ni siquiera haga el amague de querer sostenerla. 2. Nos sentimos muy cojudos cuando la persona que está detrás se encuentra más lejos de lo que pensábamos y nos quedamos largos segundos sosteniendo la puerta. Hay personas que al vernos, apuran el paso y dicen 'gracias', otras siguen con la misma parsimonia y hasta le exigen a uno con la mirada la alfombra roja, malditos!

Estas dos fuerzas contradictorias ocasionan pues malentendidos, porque:

1. Un verdadero hijueputa pasará por la puerta y ni siquiera volteará a ver si hay alguien detrás. 2. Un huevas cortés podría voltear y pensar "está muy lejos como para sostenerle la puerta", y pasar de largo. Sin la distancia máxima apropiadamente definida, la persona que va detrás puede pensar "¡qué tal hijueputa que no me deja la puerta abierta!". 3. Un cojudo podría estar sosteniendo la puerta sintiéndose muy cortés y el que va detrás pensar "qué estúpido este huón, ¿no ve que estoy a un kilómetro?, ahora tengo que apurarme para que no se sienta imbécil, carajo, ya no es cortesía sino estupidez!" 4. Otro cojudo podría estar sintiéndose un imbécil sosteniendo la puerta y la persona que sigue decir "qué amable, gracias!".

La lista se prolonga extensamente, ya que nuestra psique derivará la acción de estas dos fuerzas y creará infinitas combinaciones que nos harán sentir miserables innecesariamente, así que ya pues, ¡¿cuál es la distancia?! ¿cinco, diez metros?

Un consejo: no olvidemos decir "¡gracias!".