Fresa - ¿salinidad o coincidencia?

Intro a una de las mejores series de TV.

En este último viaje a Lima, en el maravilloso Polvos Azules, compramos las dos primeras temporadas de Millennium, una oscura y elaborada serie creada por Chris Carter (de X Files) y que no pasó de la tercera temporada por falta de rating. En algún episodio, uno de los personajes comenta algo que nos llamó mucho la atención, habla sobre la verdadera malignidad y dice "asesinos en serie o en masa, criminales, todo es genética, inevitabilidad, producto de la sociedad. Pero tú no tienes idea acerca de la verdadera malignidad. La verdadera malignidad ocupa un nivel superior al del asesino en serie, que actúa por impulso, por ira, o que es conducido por el entorno. La verdadera malignidad tiene su propio propósito y hará lo que sea necesario para alcanzarlo."

Escalofriante idea que, dentro de Millennium, es perfectamente creíble. Nosotros, sin embargo, somos escépticos y no creemos en esta malignidad verdadera, aunque no negamos su posibilidad, sobre todo porque nos hizo formularnos muchas interrogantes acerca de nuestro compañero Fresa, también conocido como El Salador, o il Salatore.

Salinidad y Malignidad Se empezó a sospechar sobre la salinidad (capacidad de atraer, provocar o impartir eventos desafortunados) de Fresa cuando era un adolescente y vagabundeaba en el Jockey Club; los viejos aficionados a la hípica que gastaban su tiempo en la sala de apuestas notaron que sus jugadas no iban nada bien cuando Fresa se encontraba presente. Inicialmente bromearon con él, pero luego nuestro personaje empezó a salirles caro, y la broma se convirtió en furia. Contra todo precedente, a Fresa le fue negado el paso a la sala de apuestas.

Se comenzó a hablar de la malignidad (capacidad -y deseo- de provocar catástrofes) de nuestro enigmático Salador cuando, a los 19 años, advirtió al Zahir: “ten cuidado, no te vayas a accidentar”. Eran sólo cinco minutos desde la casa de Fresa hasta la del Zahir, habían regresado de jugar taco y beber dos cervezas, “nunca antes me había dicho que tuviera cuidado”, recordaba el Zahir en la clínica. El accidente fue algo cómico, como todos los eventos que enredan al Salatore; el Zahir estaba por llegar a casa pero misteriosamente el auto viró hacia la derecha y golpeó al carro contiguo, la reacción del Z fue girar el timón violentamente hacia la izquierda y, por supuesto, chocar al auto de la izquierda; entonces el Zahir frenó en seco y, cuando creía que todo había pasado, una camioneta se empotró por atrás y el bólido de nuestro desgraciado Zahir se estampó contra un poste que justo tenía que estar ahí. El Z quedó inconsciente.

¿Causa, relación espuria, coincidencia? A partir del incidente del Zahir empezamos a tomar nota de los extraños sucesos que ocurrían alrededor de Fresa. Más adelante presentaremos algunos ejemplos pero, por ahora, el misterio que hasta hoy no podemos aclarar se refiere a la relación entre nuestro querido Fresa y los desafortunados sucesos que lo rodean.

  1. Es posible que Fresa sea el causante de la mala suerte, o peor, de la malignidad. No lo hace intencionalmente porque no es malo, pero bien podría ser conducto de una fuerza maligna, algo así como los cables de una silla eléctrica. Esta posibilidad es estremecedora, pues da cabida a una fuerza superior, como Millennium nos la presenta, una vorágine con propósito propio.
  2. Es posible que todo se explique por coincidencia, pero lo dudamos, ya van más de diez años que le seguimos la pista y han sucedido cosas demasiado extrañas, que escapan a cualquier explicación basada en el azar.
  3. Es posible que exista lo que en estadística se conoce como una relación espuria, en la que el evento X está relacionado con el evento Y, pero nosotros creemos que en verdad está relacionado con el evento Z, porque Z está relacionado con Y. Ejemplo simple: “correlación entre el consumo de helados y los robos de autos”, no existe causalidad sino la relación entre el verano y tener las ventanas abiertas de los autos y el verano y consumir helados. En nuestro caso estaríamos confundiendo a Fresa con el verdadero elemento salador.

Ejemplos
El misterio seguirá sin resolver, pero lo que sí es un hecho comprobado es que, espuria o no, la correlación existe y mejor es prevenir que lamentar. Algunos ejemplos:

  • El Zahir, Mediodiablo y Fresa estaban en el hipódromo armando un vale triple (acertar al ganador de tres carreras). Fresa insistió en jugarle a un alazán de nombre Mefistófeles (qué nombre!). El pura sangre sufrió una hemorragia durante la carrera y murió horas después.
  • Año 2002, Fresa se encuentra en la flamante discoteca Utopía del Jockey Plaza. Sale a tomar aire porque “hacía mucho calor allá adentro”, decide no volver a entrar y se va a su casa, a los veinte minutos se calcina el local.
  • Hipódromo toma dos. Intentamos nuevamente el vale triple, esta vez Fresa propuso apostarle al caballo llamado El Casino. El Casino iba dominando la carrera en los metros finales cuando no sabemos por qué diablos cayó a la arena; el jinete sobrevivió, pero El Casino se fracturó las dos patas delanteras y tuvo que ser sacrificado.
  • Año 2003, Fresa y Jano visitan al Mediodiablo en Michigan, el día de su llegada, medio Estados Unidos queda sin energía eléctrica, Manhattan es un caos total. Dicen que la posibilidad de que todas las plantas eléctricas fallaran al mismo tiempo era menor a la de ser alcanzado por un rayo tres veces. Al día siguiente, en pleno verano, graniza. Jano cojudazo saca la mano por la ventana y le cae un trozo de hielo, fisurándole una falange. Otro trozo de hielo raja el parabrisas del auto del Mediodiablo.
  • Fresa y su viejo estacionan la potente cafetera frente a un edificio en Camacho, Fresa le dice a su progenitor: “espérame en el carro nomás, que ahorita regreso”. A los pocos segundos se desploma (no entendemos cómo) el vidrio de la ventana del cuarto piso. Se hace añicos en el capó de la cafetera. El corazón del viejo de Fresa casi deja de funcionar. El viejo de Fresa queda calvo del susto.

La lista es interminable y está plagada de pequeños incidentes (muchos de ellos ocurridos en los casinos de Lima, gracias Salador!) que, si los plasmáramos en este post, parecerían banales. Nosotros ya sucumbimos a la paranoia y jamás decimos fechas exactas cuando volamos, ni a Fresa ni a nadie que pudiera estar en contacto con él, pues alucinamos que el avión se caería.

No está de más decir que todo lo narrado en este post no es ficción, sino realidad.