El ritual del año nuevo

¡Espero que hayan recibido el año con buena vibra! Les escribe el Mediodiablo. Como por acá uno anda aislado y no es tan fácil juntarse con los amigos, pues no tenía ningún plan hasta último minuto. Una chica de la oficina me había dicho para ir a una cena con baile y todo lo demás en algún lugar de Hollywood, pero estaba con flojera. Así que llegamos al 31 de diciembre sin nada concreto, además era cumpleaños de Clea, no le había comprado regalo y pensé en prepararle un almuerzo rico, con zucchini y langostinos y champignones y un buen Pinot Noir. A las 11am estaba rebanando el zucchini y "chau, me voy a almorzar con Emily" me dijeron.

Regresó como a las 4pm y enrumbamos hacia Venice Beach, la playa más loca de Southern California, caminamos por la orilla hasta la puesta del sol y después nos unimos al Venice Beach Drum Circle por un buen rato, no había mucha gente, pero la que había estaba bien sazonada (ver video).

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Saliendo de Venice, Clea mencionó que en su estudio de yoga iba a haber una especie de ritual para recibir el año nuevo; fue fácil convencerme, por $75 pasaríamos una velada haciendo cojudeces que nos purificarían el espíritu. Llegamos al estudio, habría unas veinticinco personas, todos sentados en el suelo, las piernas cruzadas. Velas, tenue iluminación, estatuillas de buda, algunas personas vistiendo túnicas. Hicimos diversas cojudeces que, más que purificarme, mantenían esta tricotomía constantemente en mi cabeza: 1) "relájate, déjate llevar y siente cómo entras en un estado de calma total, abre tu mente", 2) "increíble carajo que estos cojudos ganen plata haciendo tanta charlatanería, bueno, para eso existen las lornazas como nosotros", 3) "¡qué dirían tus patas si te vieran haciendo todas estas huevadas! ¡Noooo!" Aquí el programa:

El gordito Este tipo era patético, gordo, sexagenario, vistiendo blue jeans, zapatillas blancas, y un polo viejo metido dentro del jean que acentuaba su panza, parecía más un camionero levantado de algún McDonalds de Nebraska que un gurú. Balbuceó algo, creo que dijo que había trascendido todo lo terrenal, luego embistió con varios poemas, puta que daba lástima, un par de personas se largaron. Yo pensaba "carajo concéntrate, hay sabiduría en esos versos", pero no podía dejar de reírme cuando vi que el gordo tenía su celular pegado a la correo y lo aluciné contestando y diciendo "ya gorda carajo, ya voy a la casa y no me voy a olvidar de comprar las chuletas". Terminó la poesía y todos aplaudimos respetuosamente.

Las cocodrilas De entre la gente, dos morenas vistiendo túnicas y piercings en las narices y párpados se pusieron de pie, avanzaron al frente, una se sentó en el suelo y enchufó un teclado a un amplificador. Tocaba una música medio cósmica mientras que la otra recitaba también y daba vueltas por el estudio haciendo movimientos extraños, hablaba del amor y del "self" y la unidad y a mí me hacía recordar una canción de Silvio Rodríguez que también es recitada y con música cósmica, no recuerdo el nombre exacto, pero está en el album Domínguez y creo que se llama Un Trovador Errante.

La cocodrila que recitaba tomó asiento junto a su compañero, un chinejo veinte años menor que ella, la otra permaneció frente al teclado, a su lado llegó un pelucón que jugaba con unos tambores mientras nos repartían papeles. Cuando me dieron el mío vi que eran letras de siete canciones, pero no se entendía un carajo porque estaban en sánscrito. La crola dijo "a cantar" y yo pensaba dénnos la traducción aunque sea, no? Además, las palabras eran impronunciables, aquí una muestra:

Ganesha Sharanam Sharanam Ganesha TumhoO Vighna Vinasha Ganesha Govinda Bolo Gopala Bolo

La tía estaba recontra emocionada, en éxtasis y algunos de los presentes también, y eso hacía que repitiéramos la misma canción una y otra vez, ya me estaba sintiendo bastante huevón, y parece que no era el único porque la dueña del estudio le dijo "crolita, parece que nos va a faltar tiempo, vamos a tener que saltarnos una que otra canción". La cantante dijo "ok, a ver saltemos hasta la canción número....", y un tío, Buda lo bendiga, dijo "hasta la número siete!" O sea la última. Cantamos la número siete, aplaudimos y nos dieron un break. Ah, pero antes del break, una guona exclamó de la nada: "esto me ha transformado, ha sido una epifanía", yo pensé "cojudeces.com".

Tío pendexo El siguiente acto estuvo chévere, vino un tío (vestido decentemente, de apariencia más creíble, no como el primer huevas) con varias vasijas de cristal, doce o quince, y una pequeña comba también de cristal. Se sentó frente a nosotros y, con mucha flema, soltó su tanda de sabiduría: "estas vasijas están hechas 99.99% de cristal, la estructura de vuestras células es cristalina, pónganse cómodos, echados, cierren los ojos y déjense llevar por las vibraciones y los sonidos. Cada vasija que yo toque estimulará una parte de su cuerpo y espíritu, liberará lo negativo de cada una de sus células. Hay gente que siente levitar cuando hacemos esto, ustedes también lo sentirán... y mientras yo golpeo las vasijas, quiero que ustedes se concentren en un deseo o una pregunta, pero tiene que ser algo muy vuestro, muy esencial, si desean o preguntan banalidades, éstas se desintegrarán."

Aquí me puse nervioso porque no se me ocurría nada que desear ni preguntar, cerré los ojos y empezó la música, la gente se quedó dormida, pero yo no porque no podía relajarme. Al terminar, la gente se emocionó y empezó a preguntarle al tío dónde chambeaba, entonces el tío se avivó y dijo: "vuestro ADN ha sido restructurado", un huevón de entre la gente dijo: "sí, me siento completamente restructurado", y el tío pendexo dio su toque de gracia: "bueno, el efecto de esta sesión dura tres días solamente... pero no se preocupen, estoy dejando mi tarjeta, solamente cobro $2 el minuto." Aplaudimos.

Danza extática Mujer de unos 35 años, en buena forma física, acento de Europa del este. Bajó las luces, puso un CD, dijo la siguiente frase que fue como para un Momento Jano: "la energía se ama a sí misma, nadie sabe por qué, pero es así". Nos hizo cerrar los ojos y bailar con nosotros mismos, a estas alturas de la noche la gente ya estaba en trance, así que no costó mucho tener a viejos muy serios saltando de un lado a otro del estudio, a tías alucinándose showgirls... y yo también bailaba y pensaba "si me vieran mis patas, carajo". Harry Haller, dónde estás?

Meditación La última media hora fue dictada por un tío barbudo con dizque un PhD en meditación. Esto también estuvo bacán, nos sentamos y cerramos los ojos, el tío nos hablaba y uno tenía que imaginarse lo que decía, yo estaba un poco palteado, no me fueran a hipnotizar. Al parecer funcionó la cosa, porque hasta el día de hoy, Clea y yo estamos hablando á la David Lynch.